CASO CLÍNICO

Cuerpos extraños intraorbitarios.
A propósito de un caso.
Dres. Juan Carlos de Pedro y Luis Crovetto
Servicio de Neurooftalmología y Órbita. Hospital Oftalmológico Santa Lucía
e-mail: bibliotecasantalucia@speedy.com.ar

 

Introducción

Los cuerpos extraños intraorbitarios (CEIOrb) son una complicación frecuente y potencialmente grave de los traumatismos de órbita. De acuerdo con sus características y localización varía la conducta médica, desde la cirugía extractiva hasta la conducta expectante y seguimiento clínico. El caso que exponermos a continuación pone de manifiesto la importancia de un minucioso interrogatorio, un alto grado de sospecha, y los estudios por imágenes en el diagnóstico de esta desagradable complicación.

Caso Clínico

Se solicitó en interconsulta a nuestro Servicio, la evaluación de un paciente varón, de 7 años de edad, ingresado por el Servicio de Guardia el día anterior con un cuadro de celulitis orbitaria. En el interrogatorio inicial la madre refiere un antecedente de traumatismo ocular "jugando con su hermanita". El episodio tiene de 72 horas de evolución, y se desconocen las circunstancias del accidente. El niño negaba otros antecedentes. Presentaba al examen, edema bipalpebral moderado, limitación generalizada de los movimientos oculares a predominio del recto medio, secreción escasa y solución de continuidad en región súperointerna de párpado superior (figura 1).

Figura 1. Paciente con antecedente de traumatismo ocular.

La agudeza visual estaba disminuida. No había evidencias de cuerpo extraño orbitario, ocular o fractura en la radiografía simple de órbita.
A pesar de haberse instituido terapia antibiótica desde el inicio, el cuadro evolucionaba desfavorablemente.
Al sospechar la presencia de un cuerpo extraño intraorbitario radiolúcido, se solicitó una TC de órbitas, en la que se observó una imagen compatible con CEIOrb, localizada en el sector interno superior, con compromiso del recto medio y probablemente del oblicuo superior, con proyección a la profundidad orbitaria, de densidad intermedia, no compatible con cuerpo extraño metálico (figura 2).

Figura 2. TC de órbitas; imagen compatible con CEIOrb.

Ante esta circunstancia se reinterroga al niño y a la madre, refiriendo aquél que el accidente fue con un lápiz de madera, el cual "se le clavó en el párpado, al caer al piso con el lápiz en la mano", no hallándose el resto del mismo.
Bajo anestesia general se extrajo la mitad del lápiz en quirófano (sección longitudinal), encontrándose los tejidos fuertemente impregnados con el resto del grafito de la mina (figura 3).

Figura 3. Extracción de una mitad del lápiz del ojo.


La otra mitad fue expulsada gradual y espontáneamente, extrayéndose sin dificultad en consultorio una resuelto el cuadro agudo (figura 4).

Figura 4. Mitad expulsada de modo espontáneo por el paciente.


Conclusiones

Los CEIOrb deben figurar siempre dentro de los diagnósticos diferenciales de las complicaciones de los traumatismos orbitarios, máxime en casos de evolución tórpida o desfavorable, complicaciones infecciosas, y ante la presencia de soluciones de continuidad en piel, las que no deben ser menospreciadas, aumentando el nivel de sospecha y obligando a estudios complementarios específicos. No está demás recordar que dentro de los mismos está contraindicada la RMN hasta descartar con certeza la presencia de un CEIOrb metálico imantable.
Otro punto a destacar es el interrogatorio, el que debe ser minucioso y detallado, no restando importancia a ningún dato e interrogando a testigos en la medida de lo posible. El mismo debe repetirse hasta asegurarse que las posibilidades de un CEIOrb son mínimas. Si bien la evolución de este caso fue favorable, no siempre se corre la misma suerte.