EDITORIAL

Ni el pucho en la oreja
Dr. Carlos H. Plotkin

 


Tiempo de vacas flacas; o adelgazadas como consecuencia de una dieta estricta, no por convicción sino por imposición.
El sistema de salud del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires se encuentra hoy en el segundo nivel de alarma y respuesta, que se traduce como una "situación potencialmente crítica" y a la que corresponde un nivel de respuesta en alerta.
Además de las medidas que se adoptaron en la órbita de la Secretaría de Salud, como la prescripción de remedios genéricos y las gestiones para la fabricación o el fraccionamiento de medicina; los médicos podemos generar un modo de ahorro interno. Es decir, un ahorro generado puertas adentro del Hospital, y otro, un ahorro externo o de puertas afuera. Entendido en ambos casos al ahorro no ya como la base de la fortuna sino como la medida del infortunio que padecemos los argentinos.
Cuando decidimos el ahorro interno en nuestra práctica hospitalaria, pensamos que hay que proceder del mismo modo en que actuamos en un ámbito privado: aprovechamiento máximo de la sustancia viscoelástica, uso inteligente de la sutura, utilización racional de fármacos (por ejemplo, si tenemos que operar un chalzuri, cargar la jeringa con 1 cm3 de anestesia y no con 5 cm3, etc.)
En todos los Servicios de los Hospitales habrá diferentes formas de generar ahorro y con seguridad los jefes de cada una de las áreas podrán sugerir algunas medidas puntuales para lograr esta meta.
En lo que refiere al ahorro externo, se trata de evitarle a los pacientes citaciones innecesarias tratando de resolver para su beneficio, todo cuanto más se pueda en una consulta.
Los médicos debemos corregir también algunos hábitos arraigados a lo largo de nuestra profesión, tales como:
Polimedicación
Es común observar la prescripción de gotas con función similar o incluso que se contraponen en sus efectos, así como también la prolongación innecesaria de los medicamentos.
Prescripción de placebos
De continuar prescribiendo colirios para la catarata, se dan vitaminas sin sentido o vasodilatadores cuya acción "dilatadora" se observa sobre todo en el bolsillo del laboratorio que la vende.

Medicamentos de alto costo
Un paciente que va al Hospital, que debe hacer malabarismos para poder llegar que, tal vez, tuvo que pedirle al vecino para pagar el boleto del transporte, no puede ser medicado con un colirio de $30. Debemos medicarlo, si realmente es necesario, con uno más económico.
La crisis, como se sabe, es grave y salir de este atolladero en que nos ha metido la dirigencia política de las últimas décadas no resulta una tarea sencilla.
En este sentido, viene a cuento recordar lo que dijo alguien cuyo nombre he olvidado
Lo que verdaderamente importa no es el tamaño del perro en la lucha, sino el tamaño de la lucha en el perro.