|
TRABAJO
ORIGINAL
|
Recubrimientos
conjuntivales en queratomicosis
Cristina L. Ballesteros, Viviana Corvino, Ricardo Brunzini
Hospital Oftalmológico Santa Lucía.
cristinaballesteros@ciudad.com.ar
Resumen
Introducción
Globalmente, en los últimos 20 a 30 años, el número de
casos de queratitis fúngica se ha incrementado, debido a un mejor diagnóstico
y aumento de incidencia.(1)
Los hongos aislados son ubicuos, pero la infección sólo tiene
lugar, cuando penetran accidentalmente las barreras normales o cuando están
menoscabadas las defensas normales del huésped. Por lo general, las queratitis
causadas por hongos son más frecuentes en los climas cálidos y
en ambientes agrícolas. Las infecciones fúngicas más violentas
aparecen en personas sin ningún déficit inmunológico asociándose
a lesiones de la córnea con ramitas u otro material de plantas.
Casi cualquier especie de hongo puede causar infección corneal, pero
relativamente pocas se ven con regularidad. Cuando la queratitis es micótica
se denomina queratomicosis. Para su mejor estudio se las clasifica por grados.
Clasificación
por grados
A los efectos de realizar una clasificación por grados de las queratitis,
es preciso registrar el diámetro, número y topografía de
cada una de las lesiones que son generalmente úlceras, infiltrados y
abscesos.
El diámetro será expresado en mm.
El número de las úlceras en cada uno de los cuadrantes será
consignado.
La topografía permite establecer si las lesiones son superficiales o
profundas y además si se hallan en el centro de la córnea, si
son medio centrales, marginales o límbicas.
Teniendo en cuenta los signos y otros datos obtenidos se puede proceder a clasificar
(Dan B. Jones 1979) a las queratitis microbianas particularmente graves, de
la siguiente manera:
En la mayoría de
las queratomicosis, las manifestaciones comienzan en 1 a 2 días después
del traumatismo, con síntomas similares a las úlceras bacterianas
pero siendo generalmente indoloras. Pueden transcurrir semanas o meses hasta
que el paciente recibe el tratamiento adecuado
(1). Las úlceras corneales producidas por hongos filamentosos
presentan un infiltrado blanco grisáceo con márgenes irregulares
de aspecto plumoso que se extiende al estroma adyacente. El epitelio puede aparecer
intacto sobre la lesión que puede estar rodeada de un halo blanquecino
de reacción inmunológica. En ocasiones puede aparecer hipopión
y secreción purulenta, aún en el caso de que el infiltrado parezca
mínimo. La reacción en cámara anterior y conjuntival pueden
ser intensas.
Los principales factores de riesgo para la queratitis fúngica son: los
traumatismos, el uso de lentes de contacto blandas, las medicaciones tópicas
prolongadas, la diabetes mellitus, y el uso crónico de los corticoides
(2).
Puede realizarse un diagnóstico rápido presuntivo por el reconocimiento
de signos clínicos típicos y por la observación directa
del hongo con el microscopio en extendidos tratados con diferentes tinciones.
El diagnóstico de confirmación se realiza siempre con el cultivo
en un medio adecuado, como el medio Sabouraud, que es uno de los más
sensibles. En algunos casos difíciles, pueden ser necesarios estudios
microbiológicos o histopatológicos de biopsias corneales (3)
El tratamiento debe instaurarse tan pronto como se sospeche el origen micótico
del absceso, ya que contamos con pocos agentes antifúngicos y es común
que el tratamiento fracase, cuando se comienza tarde, en casos avanzados. Los
antimicóticos disponibles presentan una limitada penetración en
córnea y son irritantes o tóxicos para la superficie ocular, por
lo que son poco eficaces. Los antifúngicos disponibles son: natamicina,
anfotericina B, compuestos de imidazol (miconazol, quetoconazol, fluconazol,
cotrimazol), flucitocina y sulfadiazina de plata. De éstos, sólo
la natamicina, está disponible comercialmente para uso oftálmico
(Natacyn NR), los restantes cuentan con la dificultad adicional que hay que
prepararlos. El debridamiento regular de la base de la úlcera es útil
para eliminar los microorganismos, el estroma necrótico y otros restos
inflamatorios, así como también puede favorecer la penetración
de los antifúngicos. En los casos que hay falta de respuesta, puede ser
necesario el tratamiento quirúrgico como la realización de una
queractectomía lamelar con recubrimiento conjuntival. Este último
fue el tratamiento más importante antes de que aparecieran los agentes
antifúngicos .(4)
El propósito del trabajo, fue realizar un estudio prospectivo de los
pacientes con abscesos corneales micóticos, grados II y III, evaluando
la evolución de los mismos y el resultado de la queratectomía
laminar y recubrimiento conjuntival ante el fracaso del tratamiento médico.
Materiales y Métodos
Se evaluaron once pacientes que concurrieron al Servicio de Infecciones Oculares
del Hospital Oftalmológico Santa Lucía. Dichos pacientes presentaban
abscesos cornéales grado II y III con cultivo micótico positivo.
Todos ellos fueron derivados de otros servicios de dicho hospital o en forma
directa de otros centros oftalmológicos del interior del país.
El total de los pacientes fueron tratados, inicialmente con antimicóticos
como Natamicina 5%, una gota cada 2 hs; Fluconazol 0.2%, una gota cada 2hs;
Hexamidina 0.1%, una gota cada 2 hs y Sulfadiazina de Plata al 1%, cinco veces
por día.
Clasificación de Abscesos: Siete pacientes presentaron absceso de córnea
grado III (de más de 6 mm), 4 pacientes grado II (entre 2 a 6 mm), hipopion
en el 100% de los casos, perforación corneal en 3 pacientes de grado
III y en un paciente de grado II, en 2 pacientes de grado III se observó
un marcado adelgazamiento corneal. En 6 pacientes se observó aumento
de la presión ocular, en 4 de ellos la toma de la presión fue
aproximadamente entre 25 mm Hg y más de 30 mm Hg.
Ante el empeoramiento biomicroscópico: Aumento de infiltrado corneal,
incremento de la densidad del mismo, acrecentamiento del nivel de hipopion,
aparición de exudados en cámara anterior, marcado adelgazamiento
o perforación corneal, se recurrió con fines terapéuticos
a la realización de queratectomía laminar y recubrimiento conjuntival.
Se realizó en todos los casos, queratectomía laminar focal del
área infiltrada intentando dejar un margen de seguridad (tejido no infiltrado)
de 0,5 mm. En los casos de perforación ocular, la queratectomía
fue más reducida. En la hidratación de la córnea, se empleó
solución de Ringer con Fluconazol al 1%. El recubrimiento se realizó
con conjuntiva y tenon a espesor total quedando la esclera denudada. Se realizó
peritomía en 180°, de hora 9 a hora 3, divulsión de la conjuntiva
y tenon hacia el fondo de saco superior y con compás se midieron 10 mm
de conjuntiva hacia el fondo de saco para realizar tanto el labio superior como
inferior, las suturas se realizaron con nylon 10-0, con puntos separados en
un número aproximado de 6 suturas inferiores y 4 superiores. Se ocluyó
el ojo por el término de 7 a 10 días, con controles diarios, tanto
biomicroscópicos como ecográficos. Las suturas fueron retiradas
a los 10 días.
Los 11 pacientes tratados comenzaron, luego de la cirugía, con Fluconazol
por vía oral, 200 mg/día durante un mes. Uno de ellos debió
interrumpir el tratamiento por intolerancia gástrica. En todos los pacientes
se realizó un seguimiento de por lo menos seis meses, con controles periódicos
semanales al principio y quincenales luego.
Resultados
Del total de once pacientes evaluados, 8 fueron de sexo de masculino, con un
rango de edad entre 18 y 69 años; 3 fueron de sexo de femenino, con un
rango de edad entre 15 y 38 años. Del total de abscesos en hombres, 6
de ellos fueron por traumatismos durante el desempeño de su actividad
laboral y en 2 de ellos no se registró ningún antecedente traumático.
De las 3 mujeres, 2 fueron portadoras de lentes de contacto blandas, una de
ellas sufrió un traumatismo con los mismos y la restante traumatismo
con vegetal.
Todos los pacientes concurrieron a la primera consulta ya tratados: 1 de ellos
con Eritromicina al 1% en forma de colirio; 2 con Tobramicina al 0.3% y Ofloxacina
al 0.3%; 4 con colirios fortificados de Vancomicina a 33 mg/ml y Amikacina a
50 mg/ml, y 4 con colirios fortificados de Vancomicina a 33 mg/ml y Ceftazidima
a 50 mg/ml.
Teniendo en cuenta la biomicroscopía, el aspecto del infiltrado y la
falta de respuesta al tratamiento antibiótico se procedió a la
toma de muestra para laboratorio, por la sospecha de micosis y se comenzó
con tratamiento antimicótico tópico. En todos los casos se emplearon
colirios de Natamicina al 5%, una gota cada 2 hs; en 9 de ellos se asoció
a Fluconazol tópico al 0.2%, cada 6 hs; en un paciente se asoció
Hexamidina al 0.1% y el restante se asoció un ungüento de Sulfadiazina
Plata al 1%, 5 veces al día.
El tiempo transcurrido desde el traumatismo, hasta el diagnóstico de
queratomicosis osciló entre los 10 a 20 días, tiempo en el cual
se obtuvieron los siguientes resultados etiológicos: 6 Fusarium spp,
2 Aspergillus (1 flavus y 1 fumigatus), 1 Drechslera spp y en 2 casos el diagnóstico
se realizó solo por extendidos con hifas y sin cultivo positivo (Tabla).
| Agente Etiológico |
Nº
Casos
|
| Fusarium sp |
6
|
| Aspergilius sp |
2
|
| Dreschlera sp |
1
|
| Hifas, Ciltivo (-) |
2
|
Tabla. Agentes etiológicos encontrados.
En todos los casos el tratamiento médico implementado evolucionó
en forma desfavorable, por lo que se decidió recurrir como última
instancia a la realización de queratectomía laminar y recubrimiento
conjuntival.
En la totalidad de los casos estudiados, pudo ser controlada y/o curada la infección
con la técnica mencionada. La agudeza visual final obtenida osciló
entre visión luz y 20/200, en 2 casos fueron derivados al Servicio de
Córnea del Hospital Oftalmológico Santa Lucía para posible
queratoplastía.
Discusión
A pesar de los avances en las técnicas diagnósticas y en el desarrollo
de agentes antifúngicos, el diagnóstico y el tratamiento de las
queratomicosis siguen siendo un reto para el oftalmólogo actuante. La
morbididad de las infecciones fúngicas tiende a ser mayor que la de las
queratitis bacteriana, ya que al ser una patología rara, el diagnóstico
suele retrasarse y los medicamentos disponibles no son tan eficaces1. Es importante,
entonces, sospechar rápidamente la presencia de queratitis fúngica
y realizar las pruebas de laboratorio adecuadas para establecer el diagnóstico
tratamiento adecuado. (5, 7)
Es necesario, no obstante, tener en cuenta la posible presentación clínica
de queratitis fúngica. Si bien casi cualquier especie de hongo puede
causar infección corneal, los hongos patógenos más frecuentes
vistos en el servicio, son los filamentosos como especies de Fusarium spp y
Aspergilius spp. Estos organismos filamentosos afectan fundamentalmente a los
ojos normales tras una abrasión corneal o un traumatismo que implique
algún tipo de sustancia vegetal (Ej. ramitas u otro material de plantas)
(2, 8).
También estos hongos pueden contaminar las soluciones de las lentes de
contacto, así como la lente en sí, y dar lugar a queratitis
(3).
Cuando la infección no se ha podido controlar y se requiere de tratamiento
quirúrgico, una posibilidad, es realizar un injerto de córnea;
en donde los resultados no siempre son satisfactorios en infecciones activas
(4). Las posibles complicaciones son: recidiva de la infección
sobre los bordes de la queratoplastía, avance de la infección
hacia la cámara posterior y su posible riesgo de endoftalmitis, si el
proceso infeccioso no es controlado en la intervención, es posible observar
complicaciones inflamatorias como aumento de la presión ocular, sinequias
posteriores, sinequias anteriores, opacidad del cristalino, opacidad corneal
del injerto, descompensación del injerto, neovascularización del
receptor, y posible rechazo posterior (5,
6, 11). En muchos de estos casos luego de alguna o más
de las complicaciones mencionadas es muy dificultoso realizar un segundo implante
con buen pronóstico visual 7.
El recubrimiento de conjuntiva y tenon es un procedimiento válido, que
debe ser tenido en cuenta en este tipo de infecciones oculares graves ante la
falta de respuesta al tratamiento médico empleado. Creemos que esta maniobra
quirúrgica es efectiva y se debe emplear cuando el tratamiento médico
ha fracasado (8).
Este procedimiento tiene ventajas y desventajas, dentro de los aspectos favorables,
al llevar vasos sanguíneos al punto de la infección, suele mejorar
la destrucción y la eliminación de los hongos y se puede impedir
la perforación. Ante un ojo sin signos de infección, ni de inflamación
y dentro de un período no menor de 6 meses, la queratoplastía
penetrante para el reestablecimiento de la agudeza visual, ofrece un mejor pronóstico
(9). Teniendo en cuenta la facilidad y sencillez de este procedimiento
quirúrgico, su aplicación con anestesia local y no depender de
un tejido donado, hacen que ésta técnica sea muy accesible y pueda
ser utilizada en la urgencia (4, 10).
Existen algunos aspectos negativos del procedimiento, como la falta de visualización
de los segmentos anteriores y posteriores del ojo, la imposibilidad de toma
de presión intraocular y la dificultad de penetración de medicación
en colirio en el colgajo durante la existencia del mismo (11).
Este método es temporalmente invalidante para la agudeza visual, requiere
más de una cirugía para reestablecer la misma, y en cada caso
se debe evaluar la conveniencia de retirar el recubrimiento conjuntival, y luego
realizar queratoplastía penetrante con o sin cirugía de catarata
(12). Cuando
se toma esta decisión quirúrgica, debemos pensar en estos aspectos,
considerando siempre la reversibilidad de la técnica.
Las complicaciones que pueden aparecer tras el recubrimiento conjuntival incluyen:
hemorragias subconjuntivales, retracción del colgajo, quistes epiteliales,
ptosis y erosiones. Teniendo en cuenta esta severa enfermedad que conduce a
este tipo de cirugía, pueden considerarse estas complicaciones poco importantes
(13).
Para
finalizar, podemos deducir dados los resultados favorables de esta técnica
quirúrgica, que alientan a tenerla en cuenta cuando el tratamiento médico
específico no logra resolver la infección, y como última
respuesta médica a pacientes que perciben un deterioro inexorable de
la salud de sus ojos.
Agradecimientos
A los miembros del Servicio de Infecciones Oculares del Hospital Santa Lucía
por alentarme a aprender e investigar. A la biblioteca de: Consejo Argentino
de Oftalmología y de los laboratorios Alcon S.A. y Allergan S.A. que
me facilitaron los artículos acerca de recubrimiento conjuntival en queratitis
micóticas.
Referencias
1- Forster RK, Rebell G. The diagnosis and management of keratomicosis.1.Cause
and diagnosis. Arch Ophthalmol 1975; 93:975-978
2- Luchs, Cohen, Rapuano, Laibson. Br J Ophthalmology 1997; 104: 816-822
3- Izaguirre Ronca LB,Gonzalvo Ibañez FJ. Recubrimientos conjuntivales
en perforaciones corneales. Arch Soc Esp Oftalm 2000;12:132-136 .
4- Mannis MJ. Conjuntival flaps.Int Ophthalmol Clin 1988;8:165-168.
5- Portnoy SL, Insler MS, Kaufman HE. Surgical management of corneal ulceration
and perforation.Surv Ophthalmology 1989;34: 47-58.
6- Gundersen T Conjuntival flaps in de treatment of corneal disease with reference
to a new technique of application. Arch Ophthalmol 1958; 60 :880-888.
7- Maguire LJ, Sjearer DR. A simple method of conjuntival dissection for Gundersen
flaps. Arch. Ophthalmol 1991;109: 1.168-1.169.
8- Paton D, Milauskas AT. Indications,surgical tecnique, and results of thin
conjuntival flaps on the cornea.A review of 122 consecutive cases. Int.Ophthalmol
Clin 1970; 10: 329-345.
9- Chander J, Sharma A .Prevalence of fungal corneal ulcers in northern India.
Infection 1994;22:207-209.
10- Del Palacio-Herranz A. Queratomicosis. En Torres-Rodríguez JM.Del
Palacio A, Guarro J, Negroni R , Pereiro M (eds). Micología Médica.
Masson.Barcelona, 1993.
11- Wilhelmus KR, Robinson NM: Fungal keratitis in contact lens wear. Am J Ophthalmol
1988; 106:708-714.
12- Fitzsimons R, Peters AL. Miconazole and ketoconazole as satisfactory first-line
treatment of keratomicosis. Am J Ophthalmol 1986; 101:605-608.
13- Srinivasan M, Gonzales CHA, George C. Epidemiology and etiological diagnosis
of corneal ulceration in Madurai, South-India. Br J Ophthalmology 1997;81:965-71.