EDITORIAL

Veredas que yo pisé
Dr. Carlos H. Plotkin

La salud es uno de los bienes más preciados del ser humano y nosotros como médicos debemos velar por la prevención y curación de las enfermedades.
Dentro del terreno que nos compete, la salud visual, debemos diseñar programas para que los profesionales recién recibidos que se incorporan al sistema de capacitación, ya sea mediante residencias o concurrencias reciban la educación necesaria y puedan cumplir con los objetivos que la sociedad les ha encomendado.
Para las áreas de docencia e investigación lograr una capacitación adecuada constituye el objetivo fundamental. Para ello, será necesario desarrollar una óptima instrucción teórico-práctica y promover los cambios institucionales que a menudo es necesario realizar par mejorar la salud de la población.
Dichos cambios pueden comprender desde innovaciones tecnológicas que permitan resolver clínica y quirúrgicamente las patologías que debemos enfrentar de la mejor manera posible hasta una organización correcta que pueda integrar a todo el personal que trabaja con lo que se podrá brindar una atención digna.
Como leímos recientemente en un instructivo de salud sobre principios orientadores para favorecer la integración del ingresante al sistema de salud, hay que considerar que la formación no sólo se refiere a contenidos sino que hay actitudes, afectos y modalidades de lenguaje, contextos, hechos cotidianos, registros corporales que pueden determinar el mayor éxito de la misma.
No todos los centros pueden brindar, al menos en nuestra especialidad, una capacitación general porque muchas veces se carece de la infraestructura necesaria por lo que un programa teórico común y una rotación por servicios de otros hospitales permitirá obtener un nivel similar de preparación.
Es bueno que el profesional que ingresa se interiorice de la historia del hospital, debe conocer de inmediato las diferentes áreas de atención médica, administrativa y de servicios, explorar, husmear, hurgar y oler cada rincón ya que el hospital es de la comunidad y del paciente porque allí se lo cura y se lo contiene, pero sobre todo es del médico ya que en ese ámbito aprende y enseña, acierta y se equivoca, se ríe y emociona y es donde en definitiva pasa sus mejores años.
Reconocer a la población que asistirá (por ellos son importantes las campañas de prevención y control visual), realizar los programas de formación y concurrir a cursos paralelamente y cumplir con los trabajos de investigación que se proyecten constituyen también parte de sus deberes y derechos.
La consubstanciación de los jefes de servicio y de los profesionales con años en la institución con estos objetivos, será de gran utilidad para todos los jóvenes y los viejos porque como señala Peter Senge: las organizaciones sólo aprenden a través de individuos que aprenden. El aprendizaje individual no garantiza el aprendizaje organizacional, pero éste no se producirá nunca si no hay aprendizaje individual.