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Aportes para una cultura de la publicación en el medio hospitalario
Iris Uribarri
iur@fibertel.com.ar

 

Sociedad e Información

Los cientistas de la sociología de la información han establecido que cuanto mayor es la información generada en una comunidad, más acuciante parece ser la necesidad de que esa información se transforme en un conocimiento diferencial. Tomado en un sentido amplio la relación entre sociedad e información imbrica conceptos referidos a aspectos económicos sociales y cognitivos. Así los procesos de publicación de la literatura médica pueden ser también observados desde la doble perspectiva de la inversión y los resultados.
A las inversiones corresponden tanto los recursos humanos como los materiales comprometidos en una actividad. A los resultados, corresponde la renovada y creciente suma de información circulante derivada de las investigaciones como de las practicas profesionales. Estos resultados son medibles entre otros parámetros a través de la cantidad y la calidad de las publicaciones que se producen en un sector de la comunidad en un período determinado. Esto es así porque en el proceso de publicación científica se exponen la validación y la formalización de los resultados obtenidos por uno o varios sujetos abocados como se dijo, tanto a una investigación como a una práctica especifica. En este sentido una buena cultura de publicación es renuente a la difusión de estudios poco significativos o no válidos, sea por los contenidos que no suponen aportes sea por los métodos inadecuados o por la carencia de los requisitos formales del discurso científico en los que tanto se insiste en el campo de la literatura medica desde la convención de Vancouver a través de la implementación por ejemplo de formatos fuertemente estructurados como el IMMRYD.
Así el número de publicaciones de una comunidad en una rama del conocimiento constituye un indicador del desarrollo alcanzado por dicha comunidad en una particular esfera del saber. Desde 1960 hasta la fecha, la reflexión acerca de la cultura de la publicación, encarada por abordajes interdisciplinarios se propone la aplicación de métodos y técnicas científicas para estudiar la propia ciencia en uno de sus productos: las publicaciones (Price 1963) (1), esta preocupación está íntimamente ligada al hecho de que en las sociedades altamente desarrolladas la ciencia ocupa un lugar cada vez más relevante en el PBI de un país.

 

Aparición de las publicaciones periódicas

Casos particulares dentro de la cultura de la publicación son las publicaciones periódicas.
Hasta mediados del siglo XV la trasmisión de la información científica se realizaba a través de manuscritos. El soporte de estos textos variaba según la zona geográfica: papiro, pergamino, o papel. Pese a la existencia de grandes bibliotecas como la de Alejandría la difusión de los conocimientos era limitada. La aparición de la universidad en la baja edad media (siglo XIII) incrementó la demanda de manuscritos. En los largos diez siglos que conforman el medioevo el saber entendido como científico estaba íntimamente ligado a la concepción eclesiástica de la realidad y por lo tanto, no sujeta a crítica, la ciencia era un conocimiento dogmático.
Los impresos científicos irrumpieron con la imprenta (siglo XV). En una primera etapa apareció el libro como instrumento de comunicación. Pero alrededor de 1650 junto con el libro se difundieron las primeras revistas médicas.(2) En el mismo año los lectores conocen una publicación inglesa y otra francesa. Ambas prefigurarían la modalidad de las actuales revistas científicas de literatura médica: vehiculización de la información científica y profesional a través de la participación no remunerada de los autores; recepción a través de suscripciones pagas y recuperación de los costos de la producción editorial a través de la difusión publicitaria en el interior de las revistas. Como se ve no hay nada nuevo.
Las revistas fueron un instrumento más dinámico para comunicar las novedades que aparecen en una ciencia ya no dogmática, ahora sí sujeta a críticas y que va a experimentar un crecimiento cada vez mayor.
Promediando el siglo XX irrumpen los sistemas no formalizados de comunicación científica. Si bien el libro y la revista seguirán siendo los instrumentos más valiosos para la propagación del conocimiento, el incremento espectacular de la información y de la actividad científica en general encuentra un nuevo cauce en la irrupción de los ordenadores y las redes informáticas. Bibliotecas virtuales, revistas online, vuelven a abrir el juego a un nuevo panorama de comunicación científica en la que los impresos alternan con los pre-prints, los e-mails, los attanchment o las videoconferencias.

 

Resignificación de la literatura gris

Otro modo de publicación se conoce con el nombre de literatura gris. Este tipo de publicación suele ser denominada como fugitiva, informal, invisible o semipublicada. Para algunos ha sido catalogada como efímera o no convencional. La constituye una extensa gama de documentos cuyas características no están del todo definidas y que vehiculiza información dispar.
La literatura gris nace sin propuesta de difusión. En ocasiones se edita un número de copias limitado. El formato y la presentación son poco profesionales y el soporte y la impresión son de baja calidad. Los documentos suelen editarse ocasionalmente o sin pretensión de periodicidad. Entre los ejemplos típicos cabe mencionar informes públicos o privados de distinto tipo, normas o recomendaciones de carácter técnico, traducciones inéditas, comunicaciones a congresos no publicadas en actas. Por estas características, su acceso para el lector es difícil debido no sólo a su escasa disponibilidad sino a las dificultades de identificación. Sin embargo no es poco el valor de la literatura gris en el campo de la producción académica. Aquí el concepto refiere a la literatura científica restringida a ciertos círculos de investigadores que producen artículos, informes o monografías, tesis o tesinas, no publicadas en el escenario editorial, de corto tiraje, bajo costo y de alta calidad. En el mundo académico y científico la literatura gris y las revistas de indización internacional (Medline, Lilacs) son referentes obligados para evaluar o acreditar la actividad científica de una institución (institutos, unidades académicas, hospitales).

 

El CEDOS y el rescate de las publicaciones hospitalarias

El programa que sostiene en la Ciudad de Buenos Aires el CEDOS (Centro de Documentación en Salud), cobró existencia formal, después de varios años de insistir con la propuesta por resolución secretarial (N° 761/03) en abril del 2003. Se trata de un programa construido de acuerdo con los requisitos planteados por la OPS en sus lineamientos de informatización científico técnico.
El propósito del CEDOS es "recuperar y socializar el patrimonio histórico, cultural y científico, en el área de la salud pública" (3) y es "una unidad cooperante de la red nacional de información en ciencia de la salud (RENICS OPS/OMS)".
Por otra parte, a partir de este año, promoverá el desarrollo de la red de bibliotecas dependientes de los hospitales de la secretaría de salud.
Sus destinatarios son en primer lugar la comunidad, y las ONG, los Equipos de Salud, pero además funcionarios, legisladores, e instituciones formadoras de recursos humanos. En sus fundamentos se subraya la idea de que el sistema de salud que tradicionalmente había priorizado el desarrollo y la adquisición de tecnología básica desde hace algunas décadas ha emprendido el esfuerzo de desarrollar la tecnología administrativa.
En lo que puntualmente atañe a los equipos de salud el CEDOS ofrecerá recursos para favorecer la actualización permanente, la discusión y la difusión de los protocolos y guías de diagnóstico o tratamientos propuestos por las redes y sociedades científicas.
No es una cuestión menor que la ciudad, a través del CEDOS asuma políticas de conservación y preservación de fondo bibliográfico en lo que atañe a la literatura médica producida por los profesionales de nuestro país. Como en los mismos fundamentos del programa se consigna, en la red de los 33 hospitales e institutos dependientes de la secretaría, existen 25 instituciones con bibliotecas o fondos bibliográficos recortadas por áreas con un disímil nivel de desarrollo: "desde una biblioteca centenaria -la del Hospital de Pediatría Ricardo Gutiérrez- con mil libros y 490 colecciones de revistas abiertas y cerradas, a pequeños fondos bibliográficos sin sistematizar. Trece -señala el CEDOS- dependen de los Comités de Docencia e Investigación y doce de Asociaciones profesionales, todas débilmente relacionadas entre sí.
En esta labor exhaustiva de almacenamiento de la información médica, derivada de la publicación, el CEDOS se propone recuperar además mediante procesos técnicos adecuados, la literatura gris cuya importancia consignáramos en esta nota.
Se trata aquí de la producida en el ámbito de la Secretaría de Salud del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires.

 

Publicaciones e indicadores bibliométricos de calidad científica

Se denominan indicadores a un extenso conjunto de parámetros que califican distintos rasgos de una publicación científica según tres criterios básicos: (4) a- reconocen a las revistas científicas como el modo de publicación de los resultados de una actividad de investigación. b-reconocen a las bases de datos como instrumento de recuperación de las publicaciones. c- miden la recepción de los contenidos publicados en un trabajo por el número de citas que el trabajo reciba en un período de aproximadamente diez años.
Se acredita además la importancia de un trabajo publicado según el significado que aporte a la comunidad de lectores y el impacto, es decir la influencia del contenido.
El cómputo de publicaciones da la idea del dinamismo en un campo determinado y permite establecer comparaciones con otros grupos. Este cómputo se realiza por autores individuales, por grupos de trabajo y por instituciones. Price (ob cit) fue el primero que formuló la Ley del crecimiento científico "desde el siglo XVII hasta la actualidad la información científica presenta un crecimiento exponencial: crece más cuanto mayor es la información científica". También fue Price quien estableció el ritmo de crecimiento de las publicaciones científicas en el Siglo XX "mientras la población se duplica en períodos superiores a 50 años, las publicaciones científicas lo hacen en períodos de alrededor de 15".
Los indicadores bibliométricos también versan entre otros aspectos acerca del índice de productibilidad (IP). Así un autor es cualificado en:
pequeño productor: autor de 1 trabajo. IP=0
mediano productor: autor que firma entre 2 y 9 trabajos. IP entre 0 y 1
gran productor: autor que firma 10 trabajos o más IP > 1.

 

Conclusión

Las revistas científicas hospitalarias, y en general las revistas institucionales generan un campo de conectividad. En los países más desarrollados esta conectividad está en relación directa con una competitividad económica. Esta conectividad que generan las publicaciones ahora reforzadas por el escenario que brinda internet morigera "la brecha digital". Argentina proverbialmente reconocida por la excelencia médica de sus profesionales tiene una puesta en circulación de alrededor de 200 revistas científicas(5), indizadas internacionalmente según los estrictos criterios de bases internacionales. (Medline, LILACS). Como dato para la comparación también son alrededor de 200 las producidas en Francia de las cuales sólo alrededor de 79 están indizadas.
Una labor como la del CEDOS(6) que enhebre a través de una red las publicaciones científicas hospitalarias, no sólo pone en juego la conservación de la información médica, más lejos aún, pone a disposición de los lectores interesados la oferta de sus contenidos, en la comprensión de que el discurso científico es siempre un discurso público.

 

Notas y referencias bibliográficas

 

Agradecimientos
Por los datos aportados para la realización de esta nota: a las Licenciadas Marcela Amaro y Mariana Pistoletti, directoras del programa CEDOS y a Roger Jones, LILACS, filial Buenos Aires.