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EDITORIAL
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El fin
y el principio
Dr. Carlos H. Plotkin
Jefe Docencia e Investigación
Hospital Oftalmológico Santa Lucía
chplotkin@hotmail.com
En estos
días se han vivido momentos de incertidumbre en el Hospital, como consecuencia
de la finalización del Ciclo de Capacitación que los residentes
comenzaron en 2001 y los Concurrentes en 1999.
Lamentablemente (o felizmente) una etapa se ha cumplido y como ocurre en otras
situaciones de la vida: una mudanza, terminar el colegio, el dejar algo, abandonar
un lugar donde hemos trabajado por años y en el que hemos encontrado
amigos y donde, en fin, hemos desarrollado nuestra formación, genera
preocupación y angustia.
Ahora bien, algunos profesionales continuarán por un tiempo más
en el Hospital situación que ha producido cierto recelo de modo que algunas
voces se alzaron preguntando el por qué: -¿por qué Juancito
sí? -¿por qué Pedrito no?-
La evaluación que hizo la Dirección del Hospital y el Departamento
de Docencia se basó en un concepto general, una calificación realizada
por los Jefes de servicio y la consideración de un trabajo de investigación.
De todo ello, resultó un promedio, con un orden de méritos que
se respetó estrictamente.
El Hospital le brinda a los profesionales que ingresan todos los elementos necesarios
para que el sistema de capacitación sea fructífero pero sabemos,
desde siempre que el factor personal es fundamental. La diferencia la hace el
individuo. El mérito es de él. Los Jefes de Servicio y el cuerpo
docente, deben saber transmitir, deben sugerir, deben incitar y deben entusiasmar
pero la recepción de todo ello y el aprovechamiento de la enseñanza
impartida y el desarrollo de la praxis dependen del factor individual. Está
el que deja el alma y transpira la camiseta y está el que se va al vestuario
limpito y bien peinado.
ésta es una etapa de formación profesional y el resultado final
no implica un juicio de valor.
Si bien podría decirse que hay un fundamento matemático en la
evaluación realizada, creemos que no es necesario agregar que la idoneidad
como médicos y virtudes personales no están en tela de juicio.
Muy por el contrario este episodio circunstancial debería servir como
incentivo para la futura inserción profesional en nuestra Sociedad.