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Un
emprendimiento mancomunado
El
primer hospital oftalmológico de América fue creado por un decreto del
2 de enero de 1823, y firmado por el General Martín Rodríguez en cuya
administración participaba Bernardino Rivadavia como ministro. Rivadavia,
que en 1825 asumiría la presidencia del país, fue el creador de la sociedad
de Beneficencia de la Capital que comenzó su labor solidaria el 12 de
abril de 1923. A iniciativa de su presidenta Dolores Lavalle de Lavalle
-hija del héroe que combatió por la independencia de la patria- la Sociedad
de Beneficencia propició la creación del Consultorio Oftalmológico que
las Hermanas Hijas de María instalaron en la calle Moreno
932. Este fue el paso inicial para que el 21 de octubre de 1878, se creara
el Servicio de Enfermedades de los Ojos que dio origen a nuestro
Hospital.
Inicialmente ocupó un modesta espacio en el Hospital General de Mujeres
(hoy Hospital Rivadavia). La internación de los operados se realizaba
en la Sala Santa Lucía, de donde proviene el nombre que se perpetúa
hasta el presente. La Dirección técnica fue confiada al Dr. Pedro F. Roberts,
quien sería el primer Director del Hospital. Con el tiempo, fue secundado
en sus tareas por los practicantes Pedro Carrasco, Ramón Leiguarda, C.
Madariaga y Ricardo Guerrico.
El constante requerimiento de la atención oftalmológica de la población,
paralela a la labor de aquellos hombres que como el Dr. Roberts se entregaban
a la tarea de irradiar el culto y el estudio de la especialidad, hizo
necesario ampliar las instalaciones del consultorio, independizándolo
del Hospital General de Mujeres. Corría el 1883 cuando se alcanzó el funcionamiento
en un espacio propio instalado en la esquina de Maipú y Lavalle. Sin embargo
no fueron pocas las mudanzas: en 1884 el hospital se trasladó a Lavalle
1334, en 1891 a Suipacha 1336, en 1893 a Chile 1652, en 1900 a Arenales
1462, y en 1922 a San Juan 2021, su ubicación definitiva.
Las instalaciones
actuales
La
acción conjunta de la contribución privada y del Estado permitió este
logro. El gobierno cedió el terreno y en el año 1918, Julia Sáenz Rozas
de Rosetti ponía a disposición de la Sociedad la suma de $300.000, destinados
a la construcción del edificio. La donación cumplía el deseo de su extinto
esposo Samuel. La Sociedad de Beneficencia proyectó y asesoró técnicamente
la obra. Aunque el costo excedía el dinero estipulado, la señora de Rosetti
asumió todos los gastos que demandó el vasto edificio. El Hospital se
inauguró el 14 de diciembre de 1922, era para entonces su director el
Dr. Adolfo Oyenard.
La sede que hoy conocemos en la calle San Juan 2021, de líneas severas
y elegantes consta de cuatro plantas. En el subsuelo están las dependencias
de lavadero, taller de planchado, despensa, cocina, sala de máquinas,
departamento médico y cocheras. La planta baja fue destinada a diferentes
servicios: la Guardia con entrada independiente, Consultorios Externos,
Córnea, Plástica, Vías Lagrimales, Estrabismo, Oftalmopediatría, Segmento
Anterior, Uveítis, Infecciosas, Laboratorio de Análisis, Clínica Médica
y Odontología. También se encuentran las dependencias administrativas,
el departamento de Estadística, la Oficina de Admisión, el Archivo,
el Departamento de Servicios Sociales y la Biblioteca de la Asociación
de Profesionales, inaugurada en 1998.
En el primer piso se hallan los consultorios, las salas y el quirófano
de Neurocirugía, Sala de Internación para hombres, Farmacia y los Servicios
de Retina y Radiología.
En el segundo se encuentran los servicios de Glaucoma y Orbita-Neurooftalmología,
la Sala de internación para mujeres y niños, el departamento de Docencia
e Investigación, el Departamento Contable, la Dirección y la Capilla del
Hospital.
El tercer piso está destinado casi en
su totalidad al quirófano, además de los Servicios de Esterilización,
Cirugía y Cirugía Refractiva.
Cronología de una
labor inclaudicable
| 1878-1907 |
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Dr.
Pedro F. Roberts (1878-1895): fue el primer Director del Hospital
y el especialista que dio mayor impulso a la oftalmología de nuestro
país. No sólo guió los primeros pasos de una institución que llegaría
a ser ejemplo en América Latina en su género, sino que por sus trabajos
científicos y acción social imprimió a la práctica de nuestra profesión
un cuño de relevancia trascendental. |
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Dr.
Ricardo Guerrico (1895-1907): leal y paciente continuador de
la obra de su antecesor. |
| 1907-1921 |
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Dr.
Otto Wernicke: con empeño y con conocimientos profundos de
la especialidad y de la medicina general elevó al Hospital al rango
de uno de los centros más importantes de la especialidad, no sólo
por la cantidad de enfermos a los que se asisten, sino por el número
de médicos que en él se han formado. Fue co-fundador, junto al Dr.
Lagleyze, de la Sociedad de Oftalmología. Durante su gestión, en
1908, se incorporaron al Hospital las Hermanas de la Congregación
de Nuestra Señora del Huerto que colaboran con sencillez
de corazón y respeto incondicional con la asistencia de los enfermos
hasta nuestros días. Cuando el Dr. Wernicke se retiró “vendió” simbólicamente
por valor de un peso su valiosa biblioteca. Dio creación así a la Biblioteca del Hospital. |
| 1921-1950 |
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Dr.
Adolfo Oyenard (1921-1928): discípulo del Dr. Wernicke. En este
lapso se construyó el monumental edificio que hoy ocupamos, primero
en América del Sur para el estudio y tratamiento de las enfermedades
de los ojos. |
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Dr.
Miguel Ibáñez Puígari (1928-1950): continuador de la obra del
Dr. Oyenard. Robusteció aún más la infraestructura del hospital
a través de la creación del Archivo, el Servicio de Estadísticas
y la oficina de Admisión de Enfermos. |
| 1950-1971 |
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Dr.
Nicolás González Llanos (1950-1959) |
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Dr.
Héctor Raúl Pícoli (1959-1969): por su iniciativa se
creó, el 21 de marzo de 1959, la Asociación Cooperadora.
La encomiable labor de los cooperadores ha favorecido el engrandecimiento
de esta institución y ha sostenido, de una y otra forma, la tarea
de los profesionales. Algunas de las muchas realizaciones solidarias
fue la actualización de la biblioteca y la reparación de instalaciones
y equipos necesarios para el quehacer de la cura. |
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Profesor
Dr. Pedro F. García Nocito (1969-1971): fue el primer
director por concurso del Hospital Santa Lucía. Durante este período
se designó al primer Director Asistente del Hospital, el Dr. Alfonso
de Arrechea. Además, se incorporó a la actividad docente la Residencia
en Oftalmología. De esta manera, se sumaba a la formación que el
hospital ya brindaba a Médicos Concurrentes y Becarios Nacionales
y Extranjeros un nuevo proceso de enseñanza-aprendizaje de la especialidad. |
| 1971-1994 |
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Dr.
Alfonso de Arrechea (1971-1975): en 1974 inició la remodelación
y ampliación de la planta física con fondos obtenidos por la Secretaría
de Salud Pública. Se construyeron nueve quirófanos, la Sección de
Esterilización, la reparación de los Servicios de Rayos y Neurocirugía,
y se equipó el hospital con instrumental y aparatos de última generación. |
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Capitán
de Fragata Médico Dr. Roberto Cristóbal Copes (197x-197x):
en su gestión se constituyó el Primer Comité de Docencia e Investigación
integrado por los Dres. Guillermo Ramírez Fasoli, Daniel Grigera,
Julio Vilela y Aldo Martino (h), y el actual jefe del Departamento,
el Dr. Carlos Hugo Plotkin. |
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Dr.
Rafael Larre (1976-1979) |
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Dr.
Carlos Zanón (1979-1994): en su administración se concluyó la
construcción de los quirófanos de Neurocirugía y comenzó la remodelación
del Servicio de Guardia. Además se incentivó la formación de jóvenes
profesionales que ingresaron al hospital desde el interior y exterior
del país. |
| 1994-2001 |
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Dr.
Rodolfo Grobba (1994-1996): Durante estos años se remodelaron
y equiparon las Salas de Internación para hombres y mujeres y se
creó una sala para niños. Además, se realizó la remodelación de
la Dirección, se construyó el Departamento Médico y se abasteció
al Hospital con equipamiento médico de última generación (Tomógrafo
Confocal de Papila, Ecógrafo, Topógrafo Corneal, Paquímetro, Láser
yag, entre otros). También en este fructífero lapso, se inauguró la nueva sede de la Biblioteca de la Asociación de Profesionales en 1995, al frente de la cual estuvo el Dr. Jorge Sánchez, con fondos
provenientes de la Asociación. |
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Dr.
Fernando Scatini (1997-1999): impulsó importantes cambios como
la remodelación y equipamiento de los distintos servicios del Hospital,
además de colaborar en la creación de la Red Oftalmológica de la
Ciudad Autónoma de Buenos Aires. |
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Dr.
Guillermo Ramírez Fasoli (1999-2001) |
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Dra.
Graciela Reybaud (2001): asumió en agosto del presente año,
siendo la primera profesional femenina en alcanzar esta jerarquía. |
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Dr.
Jorge E. Valverde. Director de la Biblioteca del HSL
Agradecemos
a nuestros asociados el apoyo que brindaron para que esta Biblioteca
acompañe el crecimiento institucional de nuestro hospital.
La
primera biblioteca del hospital se conformó gracias al aporte desinteresado
del Dr. Otto Wernicke quien legó la totalidad de sus libros personales
para que formaran parte del patrimonio bibliográfico al cual podrían
acceder los profesionales que prestaran servicio en el Santa Lucía.
Con el correr del tiempo, sin embargo, los libros se perdieron actualidad
y un gran repertorio de ellos sólo conservó interés histórico.
En el año 1995, bajo la dirección del Dr. Rodolfo Grobba, se inauguraron
las nuevas instalaciones de la Biblioteca Dr. Esteban Adrogué,
llamada así en homenaje al reconocido profesional de notable actuación
en el medio oftalmológico nacional e internacional. Este logro fue
el resultado de la labor constante de un grupo de médicos
que forman parte de la Asociación de Profesionales
del Hospital Santa Lucía.
Hoy, nuestra biblioteca ocupa el antiguo Departamento Médico de
la planta baja, en un espacio cedido por la dirección del hospital.
Cuidada en sus detalles y confortable, la biblioteca está enriquecida
con la instalación de un complejo equipo de cómputos que presta
diversos servicios. Son numerosas las diversas revistas científicas
sobre variadas especialidades que están a disposición de los lectores.
Además de la sala de cómputos, forman parte de la estructura de
la Biblioteca, la sala de lectura, el aula en el primer piso y sala
de conferencias de la Comisión Directiva.
Fotocopias, libros y revistas, Internet de banda ancha, e-mail,
diseños de diapositivas, escaneo de opacos y transparencias, grabación
de CDs, búsqueda de bibliografía, archivo iconográfico, trabajos
en PC, digitalización de imágenes, proyección de videos, y traducciones,
son sólo algunas de las muchas ofertas que la Biblioteca ofrece
a los que asisten.
La Biblioteca de la Asociación de Profesionales del Hospital
Santa Lucía es única en su estilo en el concierto de los hospitales
municipales.
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Publicaciones
científicas del HSL Dr. Carlos Plotkin
A
inspiración del maestro Dr. Otto Wernicke, en 1918, aparece la primera
publicación científica oftalmológica cuyo primer ejemplar se edita en
el mes de diciembre. Se trata de Comunicaciones del Hospital Oftalmológico.
El mismo Wernicke publicaba sus trabajos en castellano, alemán y francés
y era su ambición colocar la oftalmología nacional en un escenario internacional.
En 1969 gracias a la gestión del Dr. Nicolás García Nocito se edita por
primera vez los Anales del Hospital Santa Lucía.
En los albores del siglo XXI a inspiración del Dr. Carlos Plotkin, comienza
a editarse Oftalmológica Santa Lucía, compartiendo el viejo
ideario del Dr. Wernicke “difundir
las enseñanzas adquiridas en el trato diario con el enfermo” a una audiencia
de especialistas cada vez más numerosa.
Dr.
Carlos Plotkin
El
HSL en el barrio de San Cristóbal Iris Uribarri
El
censo de 1887 registró en Buenos Aires 435.375 personas. El de 1914 cuadriplicó
esta cifra: vivían en la ciudad 1.600.000 habitantes. Entre un registro
y otro se había producido una explosión demográfica y una verdadera revolución
arquitectónica. La pavimentación masiva de las calles y el lema “hermosura,
orden y limpieza” formaban parte del espíritu de los animosos porteños
en los albores del siglo XX. La edificación del Hospital Santa Lucía formó
parte del ideario de construcciones hacia arriba que había ganado
el diseño de hoteles, hospitales, grandes tiendas y regias mansiones familiares.
El Santa Lucía, cuya piedra inaugural fue colocada en 1919, es hijo de
la influencia neoclásica revitalizada por la corriente italianizante en
boga. Paz y progreso quedaban plasmados en el remate triangular del frontispicio
y en las columnas de las fachada. Este paisaje edilicio se engalanó más
aún cuando a partir de 1920 la iluminación a gas de las calles fue reemplazada
por la corriente eléctrica.
El barrio elegido para la construcción del Hospital había nacido en 1870.
En sus orígenes fue una zona de quintas en las que se alojaban las familias
tradicionales y en las que predominaron extensos cultivos de alfalfa y
hortalizas. Tal como lo conocemos, San Cristóbal quedó limitado por las
Av. Entre Ríos, Independencia, Juan de Garay y la calle Sánchez de Loria.
La Av. San Juan dividía a uno y otro lado lo que antiguamente fue el sitio
elegido por colectividades árabes y armenias en una parroquia en la que
los inmigrantes no fueron sólo italianos o españoles. También la colectividad
japonesa eligió este enclave geográfico después de la Primer Guerra Mundial
y, con el tiempo, a 6 cuadras del Santa Lucía, los oikewanenses levantarían
un imponente edificio cuando cumplieron 80 años de radicación El primer
centro de salud que abrió sus puertas al vecindario fue el Hospital Francés,
asentado en San Cristóbal en el año 1885. Desde 1883, en Entre Ríos y
Caseros, asistía a la población la Casa de Aislamiento para enfermos contagiosos.
Para 1890 funcionaba a pleno la Estación Sanitaria que se transformó en
el Hospital José María Bosch, en Garay 3232 y que para entonces ya enviaba
médicos a domicilio en ambulancias tiradas por caballos. Fue en general
la filantropía de carácter anónimo la que impulsó la labor benéfica de
estas instituciones.
A partir de la década de 20, mientras afanosos obreros levantaban las
paredes del Hospital ,San Cristóbal se caracterizó por ser cuna de milongas,
de arrabales y compadres. Allí vivía Francisco Canaro, y en las entintadas
mesa de sus cafés se escribieron la letra de El Entrerriano y los
versos de Pobre mi madre querida. Entre los blasones de sus habitantes
más conspicuos quedó anotado para siempre el nombre del presidente de
la Nación Agustín P Justo,( 1931 a 1943) el de actores como Enrique Muiño,
y el de artistas como Álvaro Yunque y Miguel Caló.
Pero también San Cristóbal fue cuna de escultores. Allí nació la talentosa
imaginera Marta Minujín y a escasas 10 cuadras del Santa Lucía, en la
calle Catamarca están los talleres de plásticos como Naum Knop y Zulema
Adaime.
Los vecinos actuales- a quienes con gracia particular Dalmiro Sáenz ha
bautizado como sancristobianos se refieren al lugar donde viven
como La República de San Cristóbal.
Cuando el Hospital Oftalmológico sumó su quehacer comunitario en la calle
San Juan al 2000, de inmediato recibió el beneplácito de la gente. Acaso,
porque en la competencia excepcional de sus médicos, quienes concurrían
buscando alivio, han encontrado el ánimo solidario de sus profesionales,
su popularidad y su prestigio se expandieron con una velocidad tal, que
en el territorio entero del país “El Santa Lucía” quedó acuñado como una
marca, sinónimo y referencia para todos los argentinos, del más importante
y más querido hospital en su especialidad.

Capilla
del hospital
El
12 de enero de 1829 San Antonio Marfa Gianelli fundó el Instituto de las Hijas de María Nuestra Señora del Huerto, bajo la mirada
de Santa María en Chiavari. Veintisiete años más tarde, el 18 de
noviembre de 1856, la congregación llegó a Montevideo y en 1859 se trasladó
a la Argentina.
En nuestros días, la Congregación de las Hernanas del Huerto desarrolla
su apostolado en países como Italia, España, Uruguay, Argentina, Brasil,
Chile, Bolivia, Estados Unidos e Israel. También existen obras de caridad
gianellinas en África e India.
El 21 de octubre de 1951 San Antonio María Gianelli, fundador de la orden,
fue elevado a la gloria de los altares, por el Papa León XIII. En octubre
de este año se celebraron los 50 años de su canonización.
La misión evangélica de las Hermanas se ha desarrollado en escuelas y
hospitales. El Carisma del Instituto de las Hijas de María ha sido y es
“una caridad evangélica vigilante”.
Las Hermanas Nuestra Señora del Huerto están desde el 22 de agosto de
1908 atendiendo a los enfermos oftalmológicos de nuestro hospital
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