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CASO CLINICO
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Coroiditis
Serpiginosa: Reporte de un caso
Dra. María
Constanza Vivone
Hospital Oftalmológico Santa Lucía
connievivone@fibertel.com.ar
Resumen
La coroiditis
serpiginosa es una patología poco frecuente, bilateral, crónica
y recurrente, que se caracteriza por presentar pérdida progresiva y atrofia
del epitelio pigmentario de la retina (EPR) y la coriocapilar. Afecta a pacientes
en edad media de la vida con un ligero predominio en varones.1 Se presenta el
reporte de un caso y se hace una breve reseña de las características
clínicas, el diagnóstico y el tratamiento de esta patología.
Palabras clave: coroiditis serpiginosa.
Introducción
Paciente
de 45 años de sexo masculino que consulta por disminución de agudeza
visual en ojo derecho de 5 meses de evolución. Refiere pequeño
escotoma temporal en ojo izquierdo de 1 semana de evolución. Fue evaluado
5 meses antes de la consulta en Misiones donde fue tratado con prednisona 80
mg vo, cumpliendo sólo 20 días del tratamiento por falta de medios.
No presentó mejoría con la medicación.
Al ingreso se constata una agudeza visual (AV) de cuenta dedos en ojo derecho
(OD) y 10/10 en ojo izquierdo (OI). La biomicroscopía, los reflejos pupilares
y la presión ocular se encuentran dentro de parámetros normales.
En el fondo de ojo se constatan áreas geográficas de atrofia coroidea
y del epitelio pigmentario de la retina centradas en la papila en ambos ojos,
con compromiso macular sólo en OD. Se visualizan también lesiones
blanco amarillentas a nivel del EPR contiguas a las áreas de atrofia
(Foto 1 y 2). La retinofluoresceinografía (RFG) muestra lesiones peripapilares
hipofluorescentes en tiempos tempranos con hiperfluorescencia del borde y exudación
en tiempos tardíos.
Material y Métodos
Debido a las características clínicas, a las manifestaciones fundoscópicas y al patrón angiográfico se hace diagnóstico de coroiditis serpiginosa en actividad por lo que se realiza un screening de laboratorio completo (hemograma, hepatograma, glucemia, proteinograma, ionograma, urea, creatinina, clearance de creatinina, VDRL, PPD 2UT y orina completa) para iniciar un tratamiento inmunosupresor. Se indica prednisona 1mg/kg/d (60 mg/d con disminución gradual de la dosis en 4 meses a 20 mg/d como dosis de mantenimiento) y azatioprina 100 mg/d.
Resultados
Se realizan controles mensuales tanto oftalmológicos como clínicos. Actualmente lleva 8 meses de tratamiento. Presenta una AV de 3/10 OD y 10/10 OI. EL examen fundoscópico muestra pigmentación de los bordes de las lesiones y la RFG muestra disminución de las zonas de exudación aunque todavía persisten zonas activas. El paciente continúa en tratamiento.
Retinografía OD |
Retinografía OI. |
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Discusión
La coroiditis
serpiginosa generalmente se presenta con disminución unilateral de AV
no dolorosa con afectación contralateral luego de un período variable
de tiempo.2 Se caracteriza por no tener manifestaciones en segmento anterior
y sólo un 25-30% de los casos presenta vitreítis.1 En el fondo
de ojo manifiesta lesiones peripapilares geográficas bilaterales de atrofia
coroidea y del EPR que presentan diseminación por las arcadas vasculares
hacia la mácula. Las lesiones activas son amarillentas, subretinales
y satélites a lesiones atróficas previas.3 En 2 a 3 meses evolucionan
a cicatrices atróficas. La RFG muestra un bloqueo de la fluorescencia
temprana con hiperfluorescencia tardía de los bordes que se extiende
hacia el centro de la lesión en las lesiones activas. Las lesiones atróficas
antiguas presentan hiperfluorescencia temprana y ligera exudación tardía.3,
4
El diagnóstico se basa principalmente en las características fundoscópicas
y angiográficas.
Existe controversia con respecto al tratamiento de esta patología. Se
han utilizado distintos fármacos como prednisona, ciclosporina, clorambucilo,
azatioprina y ciclofosfamida 3,5,6,7 La actividad inflamatoria es mejor controlada
si se utiliza una combinación de drogas en relación con una monoterapia.
Se prefiere actualmente un triple esquema inmunosupresor a base de azatioprina,
ciclosporina y prednisona con el que se logra controlar la actividad de la enfermedad.3,
6, 7.
Bibliografía